Todo mundo ha utilizado la frase "entre la vida y la muerte", pero en realidad, ¿qué hay entre la vida y la muerte?
Gracias a nuestra conciencia, percibimos, analizamos y razonamos lo que sucede en nuestro entorno y en nosotros mismos. Somos capaces de modificarlo de acuerdo a nuestros intereses y necesidades. Lo que no se ha podido cambiar o evadir es la muerte, hasta la fecha. Desafortunadamente, el nacimiento sí es posible impedirlo.
Uno viene y se va. Antes de ello, cuando no hemos nacido, no conocemos nada ni estamos preparados para nada, salvo a sobrevivir por instinto y porque nuestra genética así está programada. Ahora, me pregunto, ¿en dónde residía toda esa capacidad previa de sobrevivir siquiera?
Quizás, muchos reparen ante la idea de que no existe ningún espíritu o un ente que "se posesione" de un cuerpo para darle vida. Creo que es claro que nuestra memoria y pensamiento se va determinando con las condiciones físicas y ambientales. Suena absurdo pensar que un espíritu "brinque" de cuerpo en cuerpo cada vez que haya una muerte física. Todo lo que sucede es transferencia de energíay transformación de la masa. Obsérvese que, para que un embrión humano vaya madurando hasta convertirse en un feto, y de ahí, para que nazca, es necesario que la madre le propocione alimentos (que a su vez serán fuentes de masa y energía), además, que ella tiene el medio adecuado para el desarrollo de la criatura. Como se ve, hay un entorno que interviene en todo el proceso. Al momento de nacer, el entorno exterior se convierte en su patrón de desarrollo, crecimiento y conducta; con ello, adquiere conciencia y aptitudes físicas propias de la especie humana. Su función principal será mejorar y perpetuar la especie, siempre requiriendo la energía y masa que le proporcione el entorno. Aún no se sabe la finalidad de la perpetuación. Finalmente, el individuo muere.
En el caso de la muerte, la mayor parte de la energía se disipa en forma rápida, y, en un proceso más lento, el cuerpo se descompone hasta casi todos sus compuestos elementales. La memoria y conciencias adquiridas se pierden como un diskette.
Suena feo e insensible, pero creo que es la manera más aproximada de describirlo.
Ahora, surge otra pregunta parecida a la primera pero con diferente referencia: ¿adónde va toda esa capacidad adquirida?
Muchas religiones hablan de un lugar alejado de nuestra percepción física, de hecho, todas lo dicen. También, que venimos de un lugar similar a donde el espíritu se va. En la religiones derivadas de Cristo hablan del limbo, que se define como el lugar aquel en donde residen o residirán las almas. Un alma es lo que mueve a todo ser vivo, y lo que queda de un ser muerto, aparte del cuerpo.
El análisis no ha llegado a contestar la cuestión planteada.
Todos vemos la vida como un continuo, el presente es infinitesimalmente pequeño, prácticamente inexistente, pues tanto no ha sucedido como ya sucedió. No puedo decir que está sucediendo porque desde el inicio de esta oración hasta el final de ésta, ya pasó por diferentes tiempos. Pero, también, puedo decir lo contrario si amplío el rango del presente, y que no es más que un simple resumen de una actividad o hecho que tiene "pequeñas" variaciones, lo que más bien sería una época muy breve. Entonces, ningún individuo se percataría de lo que ocurre entre la vida y la muerte.
Según los relatos de algunos sobrevivientes de grandes accidentes, dicen ver toda su vida "pasar" frente a sus ojos y que, luego, se encuentran en un lugar adimensional, oscuro y con una luz "lejana" visible; estos relatos todavía no se han comprobado ni hay descripción documentada. Me imagino que dichos relatos se refieren a sueños durante la inconciencia, pero que tal vez, por la repentina pérdida de conocimiento y el recuerdo fugaz del accidente, da pie a alucinaciones provocadas por las lesiones y golpes recibidos por el afectado.
Es un panorama desolardor pensar que, entre la vida y la muerte, tal vez, no haya nada. No tenemos los medios para hacer un viaje de la muerte a la vida, o viceversa, y tener una memoria fotográfica para recordar todo lo visto, antes de entrar a las complicaciones fisiológicas de pérdida de energía.
Dado que no conocemos qué hay "entre la vida y la muerte", es permitido utilizar la frase cuando nos encontramos en serios problemas o aprietos de la vida cotidiana.
Se aceptan comentarios y sugerencias.
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3JC1 XXI Mundial.
Culiacán, Sinaloa, México.
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