Estadísticas

Ahora que tengo cierto dominio en Google Analytics, me dado a la tarea de dar de alta este blog para dar seguimiento a las visitas, páginas vistas, rutas, preferencias, etcétera. El problema es que no he logrado instalar el código de seguimiento como se debe, pues marca un error si lo coloco debajo de la cabecera, o crea falsas visitas si lo pongo debajo de las entradas, o peor si inserto la clave de propiedad; puede ser quizá que el diseño y la plantilla afecten en la instalación del seguimiento.
Aún falta dar el salto a las redes sociales, ya que en mis notas de Facebook, no existe la posibilidad de darle un diseño diferente al formato uniforme que tienen, y tampoco podré darles seguimiento.
Releo las entradas de este blog, que me dan pena por la clase de temas que abordaba.
Probablemente, ahora me dedicaré a compartir algunos contenidos o tips para Excel y Google Analytics.
Por lo pronto, estaré trabajando en cómo medir las estadísticas de este blog.

Felices fiestas =)

Felices fiestas =)
Me despido de este 2009 con la satisfacción de haber logrado todos mis objetivos y haber tenido experiencias que me han dado una nueva visión de la vida.
Gracias a todos aquellos que estuvieron conmigo, en las buenas y en las malas.


Gracias.
Felices fiestas.
©Mundo 3JC1
Culiacán, Sinaloa, México
2009

¿Enamorarse o amar?

El texto que a continuación transcribo lo recibí en una cadena de correo electrónico. Es interesante.

A veces confundimos nuestros sentimientos por alguien, y lo que es peor, nos olvidamos de nosotros mismos por ese alguien; pero, ¿es válido llegar a ese punto?
Nos enamoramos cuando conocemos a alguien por quien nos sentimos atraídos y dejamos caer frente a él o ella las barreras que nos separan de los demás.
Cuando compartimos con esa persona nuestros sentimientos y pensamientos más íntimos, tenemos la sensación de que, ¡¡por fin!!, hicimos una conexión con alguien. Este sentimiento nos produce gran placer, hasta la química de nuestro cuerpo cambia, dentro de ti se producen unas sustancias llamadas endorfinas.
Nos sentimos felices y andamos todo el día de buen humor y atontados.
Cuando estamos enamorados nos parece que nuestra pareja es perfecta y la persona más maravillosa del mundo. Ésa es la diferencia entre enamoramiento y el amor.
Empezamos a amar cuando dejamos de estar enamorados. ¿Qué? Así es. El amor requiere conocer a la otra persona, requiere tiempo, requiere reconocer los defectos del ser amado, requiere ver lo bueno y lo malo de la relación.
No quiere decir que enamorarse no es bueno, al contrario, es maravilloso. Sin embargo, es sólo el principio. Muchas personas son adictas a estar enamoradas. Terminan sus relaciones cuando la magia de haber conocido alguien nuevo desaparece; cuando empiezan a ver defectos en la otra persona y a darse cuenta que no es tan perfecta como pensaban.
El verdadero amor no es ciego. Cuando amas a alguien puedes ver sus defectos y los aceptas, puedes ver sus fallas y quieres ayudarle a superarlas. Al mismo tiempo esa persona ve tus propios defectos y los entiende. El amor verdadero está basado en la realidad, no en un sueño de que encontraste a tu príncipe azul o a tu princesa encantada.
Encontraste a una persona maravillosa, de acuerdo, pero no es perfecta ni tú tampoco.
Encontraste a tu alma gemela, pero también los gemelos discuten y también tienen diferencias.
Amar es poner en una balanza lo bueno y lo malo de esa persona y después amarla. El amor es una decisión consciente.
Muchas veces conocemos de personas que dicen que se enamoraron de alguien y que no pueden evitarlo. ¿Que se supone que es una cuestión de suerte? ¿Que se supone que amamos por arte de magia? ¿Que se supone que alguien más tiene poder sobre nosotros?
De ninguna manera.
Puedes sentir una gran admiración por alguien, puedes desear tener una relación con alguien, puedes estar muy agradecido por lo que alguien ha hecho por ti, pero... no le amas.
El amor nace de compartir, de dar y recibir, de intereses mutuos, de sueños compartidos. Tú no puedes amar a alguien que no te ama, o que no se interesa en ti. El amor verdadero es recíproco.
Recibes tanto como das.
* El enamorarse no es lo mismo que amar.
* Tu decides a quien amar.
* No puedes amar a quien no te ama.
* El amor esta basado en la realidad.
* El amor no es ciego.
* Si, el amor esta basado en la realidad, pero también tus sueños los puedes alcanzar.
* Por eso analiza y busca la forma de encontrar el amor en la persona de tus sueños.
Como alguien por ahí lo dijo : "Nadie puede hacernos sentir inferiores sin nuestro consentimiento".
Se aceptan sugerencias y comentarios.
Saludos.

©Mundo 3JC1 XXI
Culiacán, Sinaloa, México
2007

Multimillonario mundial en pueblo pobre

Multimillonario mundial en pueblo pobre
¡Qué pena, qué aberración! ¡Es indescriptible la vergüenza que siento al escuchar y saber un tipo de noticias como la que voy a mencionar! El hombre más rico del mundo está en México...

Ayer, se cumplió un año del fraude más evidente de la historia electoral de México, pues el mandilón de Vicente Fox aceptó haber metido las manos en la elección para que Andrés Manuel López Obrador no fuera presidente de México. Y hoy, que me entero del hombre más podrido del mundo es Carlos Slim, no hace sino molestarme y enfadarme.
¡Sólo en México existe eso! Las cúpulas del poder (los que tienen el poder adquisitivo) han fraguado su mina de oro en la esperanza de millones de mexicanos que se hunden día con día en la pobreza. El asistente Calderón junto con todo su espurio gabinete pretenden quitar lo poco que tenemos, en este caso los recursos energéticos. El duopolio televisivo-empresarial engaña a la gente con mensajes poco claros y absurdos. Ahora, el podrido Slim se enriquece con las tarifas estratosféricas del servicio teléfonico e internet con su Telmex, Telcel y Prodigy Infinitum. Lo que alguna vez fue del pueblo, hoy está en manos de un sólo hombre que cínicamente se ha de estar jactando de ser "el número uno". Y no basta con obtener las ganancias "legales" de sus empresas, sino también cobra por "obras de beneficencia" de sus fundaciones... ¡Válgame! ¡Este hombre carece de calidad humana!
Me parece de risa cuando en una ocasión le preguntaron a Slim si estaría dispuesto a donar parte de su fortuna tal como lo hizo Bill Gates, y el podrido contestó que sólo lo haría si obtuviera algún beneficio extra por otorgar parte de su dinero.
Ahí queda el dato para la historia, el partido conservador (PAN) permite todo esto y más como prueba de tener ideas explotadoras y discriminatorias. Aquí en México, existen dos clases de personas, en vista de las cosas que han venido sucediendo: los empresarios y los empleados dependientes. Como que me recuerda el sistema de amo-esclavo, pero con pago y libertad muy condicionados.
La brecha entre estos grupos sociales es abismal, y lamentamente, mientras la gente siga creyendo que obtendrá un bienestar futuro, el costo viene cuando todo esto tenga un cargo económico difícil de superar.
Por lo mientras, es todo... Mis emociones están alteradas y podría decir cualquier cosa desagradable.
Saludos.

© Mundo 3JC1 XXI
Culiacán, Sinaloa, México
2007

Apatía


¿Qué curioso? Mucha gente me envían invitaciones para acceder a su espacio, blog, flog, etc., con la intención de que les firme el texto o su foto, pero ¿ellos lo hacen con los demás? ¿Cuál es el afán de tener una cosa de éstas, como la que escribo, y ser visto por todos?
Todos deseamos ser tomados en cuenta, necesitamos ser atendidos y que alguien se interese por nosotros.
La última vez que escribí algo en este blog, era el relato de terrible suceso personal y la intención de pedir comentarios y sugerencias, era conocer la opinión de los firmantes. Quisiera pensar que fue por fines de seguridad al no dejar su punto de vista o por falta de tiempo... Pero sé que no fue así, sino simplemente por APATÍA.
A nadie de los jóvenes les interesa la realidad que les rodea, la internet es un refugio para calmar sus ansiedades, olvidar sus problemas, satisfacer egos y decir cuanta tontería se venga en gana. Están en su derecho.
¡Vaya, qué falta de correspondencia! Desde hoy seré más cauteloso en firmar fotos y espacios, cuyo beneficio sería para el ego de sus autores.
Aquí tienen también mi apatía por ese tipo de espacios.


©Mundo Oskuro 3JC1 XXI
Culiacán,
Sinaloa, México
2007

¡Ya basta!

¡Ya basta!
Debido a la ineficacia y a la corrupción de los cuerpos policiacos de la ciudad, del estado y del país, me veo en la necesidad de hacer eco por este medio ante la imposibilidad de encontrar protección y seguridad de alguna secretaría.

El pasado sábado 05 de mayo de 2007, alrededor de las 3:30 pm, rumbo a la salida norte de Culiacán, en una caseta de la CROC frente a la Plaza de Toros "La Sinaloense", fui víctima de un intento de secuestro o "levantón" por 3 individuos que se encontraban bebiendo alcohol en ese lugar, a bordo de un vehículo Tsuru color violeta o gris oscuro.
Me había extraviado y estaba buscando a una persona para tratar la renta de un departamento en cerca del fraccionamiento Los Almendros, pero caminé en la dirección equivocada y me alejé unos 600 metros de ese lugar.
Un tipo güero con aspecto serreño, de unos 45 años, tosco y delgado, de aproximadamente 1.80 m de estatura, con cabello algo canoso, piel rojiza a causa del sol, y pómulos salientes fue el que salió a mi paso. Él estaba en el lado de conductor, me preguntó rápidamente sin titubeos, de forma agresiva, que si qué se me ofrecía. Esa actitud y su rapidez me sobresaltaron, presentí que esto tendría un mal fin. Le dije el motivo de estar ahí, pero me preguntó que si quién era, y dado que se trataba de un desconocido, no supe qué responder. Luego, me pidió una identificación y para aclarar todo, le mostré la credencial de elector, y me arrebató la cartera y sacó la credencial de estudiante. Leyó ambas credenciales y me devolvió la cartera. Me di cuenta que no era un asalto porque no tomó el dinero, sino algo mucho peor. La manera en que ese tipo me miraba, me intimidaba, porque rara vez le vi parpadear. Supuse que estaba drogado. Me preguntó que si de dónde era, que si a qué me dedicaba, etcétera. Entonces, le dio mi credencial de elector a un tipo joven, de unos 23 ó 24 años, de piel morena clara, cabello negro, complexión normal no atlética, de 1.75 m de estatura, y usaba lentes oscuros, camiseta verde caqui y pantalón de mezclilla. Observé que estaba también otro individuo a bordo, en el asiento trasero, éste se veía también algo mayor y delgado, que por estar adentro, no logré distinguir otras señas. El morro me preguntó que si de dónde era, y respondí con la verdad. Comenzó a mencionar personas por apodos, y me quedé callado porque no reconocí a ninguno. "¿Conoces al Tury?". Lo que no me gustó en ese momento fue que el güero serreño comenzara a utilizar un tono despectivo hacia mí y de mi procedencia. Supuse, entonces, que el güero trataba de provocarme y así tener un motivo para agredirme físicamente. Por fortuna, dado mi experiencia con ese tipo de personas, busqué se persuasivo, aunque razoné en que, con los efectos de la droga encima, sería casi imposible contenerlo. Las preguntas siguieron, y mi nerviosismo estaba a punto de hacerme temblar al extremo. Me controlé porque ellos se podrían aprovechar de ello. El güero me preguntó el lugar de nacimiento y se lo dije. Dado que yo no nací en Sinaloa, eso fue relevante para el güero y el morro.
—Así que tú no eres de aquí, no eres de Culiacán, no conoces estos rumbos y te vas a ver con alguien... A ver... ¿qué dijiste que ibas a hacer por aquí? —, inquirió el güero.
Temí que mi huida o la libertad sería imposible, rápidamente pensé que éstos buscaban gente de fuera para matarlos en caso de que fuera algún espía o "soplón". Ahora, sería difícil convencerlos de que en realidad yo soy quien soy, y no quien ellos esperaban. Traté de sostener la mirada del bato pero no pude. En vista de mis respuestas que confirmaron lo que yo ya había dicho, me dejaron ir. Me devolvieron las credenciales, me di la media vuelta, y el güero me habla para que le diera la mano. Creí que si se la daba, me jalaría y me subiría al auto. Sin embargo, si no se la daba, el tipo se molestaría y vendría lo peor para mí.
Me fui a paso regular de ahí. Se me hacía lejano el fraccionamiento ISSSTESIN, y me mantuve tenso por si los tipos pensaban en dispararme. Calculé distancias y entre más me alejaba, deduje que sería más difícil que me hirieran. Saqué el celular para marcarle a mi hermana, después de haber quedado fuera de la vista de los tipos. No hice la llamada porque no traía saldo ni tarjeta telefónica.
Llegué a un lugar con varios edificios departamentales. Estuve preguntando a la gente de ahí cerca por las pistas que me había dado el señor del departamento, y después de consultar a 2 personas, cuando me dirigía hacia el lugar señalado una de ellas, me dio alcance el tipo güero en el Tsuru. El tipo me llamó a señas, pero yo me hice el despistado y actué como si hubiera sido un saludo, así que lo saludé. Mi paso era rápido por lo que el güero aceleró el Tsuru y se subió un poco a la banqueta para cerrarme el paso. Me detuve sorprendido. Muchas cosas me pasaron por la cabeza, y supuse que hube causado el enfado del güero, en consecuencia vendría "el levantón" o el asesinato por si me resistía.
—¡Espérate, espérate! —, me dijo con movimiento demasiados bruscos. Abrió la portezuela del copiloto y me indicó que me subiera. Mi mente estaba en contradicción, porque moví la mano hacia el auto, pero yo deseaba salir corriendo de ahí.
—¿A dónde vas? ¡Espérate...!—, insistía el güero, y salió del auto, tomó su radio e intentó dar un pulso para llamar a alguien.
Le dije que no me subiría, y escuché que alguien se acercaba por atrás. Volteé y miré al morro de la gorra con un par de botes de cervezas en la mano.
—¡¿Qué pasó, qué pasó?!—, dijo el morro colocándose entre el auto y la pared por si había pensado en salirme por ahí. El güero inició sus cuestiomientos y empecé a tartamudear, a decir incoherencias. Les mentí con que ya me había visto con el señor del departamento, y caí en cuenta en que ellos me llevarían ahí por el hecho de estar libre, por lo que corregí en que aún no lo había visto, con el temor de hartarlos al notar mi contradicción. Tan drogados andaban que no se dieron cuenta de ello. Les dije que el señor venía en un Jeep café, y volteé a la derecha (pues estaba recargado en la pared) y miré al vehículo descrito, y también al señor parado a un lado. Eran las 3:44 pm, y la hora límite para vernos el señor y yo era a las 3:45. Afortunadamente, el señor también volteó y le saludé. Como yo le había dado mis características, el señor me reconoció y me contestó el saludo. Los tipos del Tsuru, me dejaron ir con una condición:
—Ve para allá, pero te vamos a esperar... ¡Y te vienes para acá!
"¡Sí cómo no!", pensé. Llegué hasta donde estaba el señor, nos presentamos y nos subimos al Jeep. Le pedí que me llevara lejos un rato porque los tipos del Tsuru me querían levantar. Él se alarmó y dijo que el departamento estaba por ahí. Dimos la vuelta a la cuadra, y pasamos por donde estaba el Tsuru. Bajamos del Jeep y subimos al edificio, justo al 4to. piso. Entramos al departamento y lo revisamos. Me asomé por la ventana, y miré que aquellos individuos esperaban a una distancia apropiada para ver todos mis posibles puntos de huida. Ante lo que veía, mis nervios me descontrolaron y temblaba notablemente, deseaba que todo eso fuera un sueño, una equivocación, o sólo un susto, pero comencé a resignarme a la muerte, y mis pensamientos buscaban huida y razonaba que no me quedaba nada que hacer sino entregarme a ellos. Observé que ellos pisteaban en la calle, sin preocuparse de ser amonestados por alguien; sospeché que eran policías, o delincuentes protegidos por algún cuerpo de seguridad. Lamentaba no tener saldo ni tarjeta para llamarle a mis amigos o a mi hermana. Le envié un mensaje por cobrar a ella, y no me creyó.
Pasaron duramente 10 ó 15 minutos. El señor se mostró muy tranquilo, pero después tampoco pudo mantenerse así y empezó a fumar. Él hizo todo lo posible por calmarme, sólo que sus comentarios, que podrían sonar sarcásticos, me alteraban más. Me decía que si los tipos querían levantarme, lo habrían hecho desde hacía rato, o que tal vez estaban confundidos, a lo que le contestaba que cómo podría hacerlos entender y que me creyeran. Busqué la forma de arreglármelas solo para evitarle problemas al señor. Él se ofreció a ayudarme, llevarme de ahí y asegurarse de que yo estaría a salvo. Se lo agradecí sinceramente.
Decidimos bajar el edificio y llamar desde la caseta telefónica. Fui a un par de departamentos para que me prestaran el teléfono. Nadie quiso hacerlo. La caseta estaba en la calle, a la vista de los tipos, y el señor sacó una tarjeta. Busqué mentalmente a alguien que viviera cerca y que también estuviera en la ciudad. Le llamé a un amigo de la escuela. Accedió a que llegara ahí a resguardarme.
El señor y yo nos escondimos detrás de una camioneta porque los tipos se estacionaron enfrente de los edificios. Se bajaron y entraron a una casa donde había una fiesta infantil. Esperamos un rato, éstos abordaron el Tsuru y se alejaron. Se movieron para tenernos más cerca. Aprovechamos eso para abordar el Jeep y salir de ahí. Cuando arracábamos, el Tsuru estaba llegando de nuevo a su posición.
Fue uno tortuoso traslado, porque circulábamos por una avenida con muchos señalamientos de altos y topes. Nos detuvimos en una gasolinera, y tardamos un poco porque estaba saturado de carros.
No volteé en ningún momento hacia atrás, excepto en la gasolinera, para ver si nos seguían.
Por fin, alcanzamos la casa de mi amigo y le agradecí, incluso, quise pagarle la gasolina pero él se negó. Entré y traté de relajarme, de pensar en otra cosa, y no pude.
A las 6:50 pm, me regresé a la casa y llegué al lugar como a las 7:20 pm. Me encerré y me tiré en la cama. Esperaría que mi hermana llegara.
El lunes 07 de mayo, después de haber comentado mi caso a varios amigos, alguien muy cercano le llamó al señor para agradecerle, de mi parte, toda la ayuda, y de paso, preguntar por su bienestar. El señor dijo estar bien y reiteró que yo me tranquilizara, que nada iba a pasar. Él comentó que hubo regresado al departamento y lo interceptaron los tipos. Le cuestionaron y se identificaron como policías ministeriales. Le explicaron que andaban haciendo inspección de rutina y que por eso me había hablado. La persona que le llamó al señor, como no esperaba algo así, de nuevo le agradeció todo y colgó. Me llamó enseguida para informarme de la charla.
Me dio coraje al saber que los tipos eran ministeriales, y me sentí más inseguro porque si quisiera hacer alguna denuncia, correría mayor peligro cuando tuviera que enfrentarlos.
Me indigna el abuso de autoridad, y más recientemente, porque en pleno centro de la ciudad, levantaron a un periodista a la luz del día, con argumentos absurdos en lo absoluto. Me produce tristeza que los asesinos acribillen a personas delante de sus familiares, también que aniquilen a familias enteras, o ataquen a muchos sólo por intimidación y diversión de los narcos, júniors, policía corruptos, etc.
Siempre he defendido el derecho de libertad, de expresarse y de vivir. Es una lástima tener que cuidarse ahora de aquellos que se suponen deben dar protección y seguridad, y de abstenerse a la denuncia u otro tipo de llamado. Ni las campañas publicitarias pueden dar la seguridad de que estamos a salvo, ni tampoco ver las caravanas de las BOMU crea bienestar, ni ser influyente garantiza la sobrevivencia, ni ser persona pública exhonera de la muerte, ni ser periodista impide ser víctima de ataques.
A partir de esa mala experiencia, estaré continuamente arremetiendo contra todos aquéllos que atenten contra el estado de derecho del pueblo.
Agradezco de antemano, sus comentarios y sugerencias.

©Mundo Oskuro 3JC1 XXI
Culiacán, Sinaloa, México
2007

¿Recompensa o agradecimiento?

Estuve leyendo un libro cuyo contenido es una colección de 2 obras de Efrén Rebolledo: Salamandra y Caro Victrix. Me gustó una parte de la novela Salamandra, donde el personaje Eugenio León escribe una reflexión en su caso propio pero generalizado. El texto va como sigue:

Quién sabe por qué, decía entre otros sesudos conceptos, la mujer escatima sus encantos como el avaro sus riquezas.


Lo mismo que el avaro, contempla su tesoro a puerta cerrada y a solas.
La mujer, sobre todo la mujer mexicana, abriga un sentimiento de recelo por el hombre que la distingue con sus atenciones, y solamente después de largo tiempo de prueba, le concede poco a poco lo que debía otorgarle generosamente desde un principio.
No se da cuenta del inmenso error que comete.
Es un pecado contra la misericordia no dar de beber al sediento, y una crueldad ministrarle la bebida gota a gota.
Si un enamorado consigue la reciporcidad de sus sentimientos después de muchos afanes, no la considera como una gracia sino como un galardón. Si es impaciente y arrebata con violencia lo que ha demandado con humildad, se lo apropia por concepto de conquista.
¡Cuánto ganaríamos si fuera de otra guisa!
La belleza y la juventud poseen un valor intrínseco, y su precio no puede alterarse por necios escrúpulos.
Acepte la mujer sin ambajes al hombre a quien ama y no sentirá el despecho de verlo tornar la espalda. Deponga su desconfianza [...]
No sea reacia ni parcimoniosa en conceder sus favores, y en vez de que el hombre los tome como una recompensa o un trofeo, los verá como una dádiva y rebosará de infinito agradecimiento.

©Mundo Oskuro 3JC1 XXI
Culiacán, Sinaloa, México
2007

Consumismo y moda


Ya ha pasado una semana del día crítico de la piñadez, o bien, el día del amor y la amistad.
En realidad, ahora le llamo el día del consumismo y la mercadotecnia, debido a que ese día, con creces, hay un gran derroche de dinero y ostentosidad. Estoy totalmente seguro de que esa "celebración" fue creada con fines lucrativos.
Ese día, como en los anteriores, busqué escabullirme y no aparecerme para no ser víctima del consumismo. Obvio, no regalé nada y no me regalaron nada, sólo me regalé una comidilla, y que ya había programado desde hace mucho con mis amigos.
Me fijé que ese día en especial, y en fechas previas, los anuncios, el ambiente y la gente se colman de motivos muy "amistosos" (a mi ver, demasiado cursis). El color rojo abunda en las calles, y empieza a causar repugnancia los rosas, azules y amarillos fosforescentes.
La moda, para muchos, es de suma importancia, y andan buscando la manera de verse mejor en esa fecha "tan especial". Tal como lo dije, el rojo y tonos afines, son los que anduvieron pegando.
He distorcionado una frase para que quedara como sigue: "La moda, te incomoda", pues no falta quién corte con unas tijeras visuales y quiera dar consejos sobre el estilo y tipo de ropa que se viste. Es evidente, también, que quien lo hace sufre por mantenerse en esa línea, reflejo de su gran inseguridad y ansias por ser aceptado por la sociedad, teniendo en mente esa frase etiquetadora: "Como te ven, te tratan".
Puede verse, que el consumismo y la moda se conjugan, haciendo tan fuerte la influencia sobre aquellos que se sienten inseguros. Gracias a los medios poderosos de manipulación, perdón, de comunicación, el consumismo y la moda se han vuelto casi obligatorios, riéndose los empresarios e intermediarios de los individuos que hacen crecer su fortuna. Ya no hayan qué inventar, porque ahora está el día de la familia, y no sé qué otras ondas más, cuyo objetivo es hacer a la gente tener un gasto extra. ¡Oh, capitalismo avorazado!
Por ello, suelo regalar después de ese día fatal, ya que las cosas bajan hasta en un 70% del precio ofrecido antes y durante el 14 de febrero. Además, también escojo un día fuera de lo común, es mejor regalar para sorprender, y no dar justo cuando más se espera. Y dado que yo no esperé nada, me la pasé bien, y me vestí tal como me gusta. Puedo decir que me escapé de los mundanos consumismo y moda.
Saludos a todos.

©Mundo Oskuro 3JC1 XXI
Culiacán, Sinaloa, México
2007

Invierno en el infierno

Invierno en el infierno
Hoy ya no disminuyó la temperatura.
Hace un par de días, Culiacán se hubo convertido en un refrigerador por casi más de una semana, y por primera vez en mi vida, experimenté un clima distinto al acostumbrado. En años recientes, la temperatura había ido disminuyendo hasta este martes que llegamos a 6 ºC, que fue un mínimo notable en los últimos años; ese mismo día, la temperatura máxima fue de ¡17 ºC!

Muchos empezamos, me incluyo, a extrañar al calor, pues estamos acostumbrados que en invierno la mínima sea 15 ºC y la máxima 30 ºC.
Me hube idealizado viviendo en Canadá, con una temperatura fresca en todo el año, pero si no aguanté aquí, ahora menos allá. Es obvio que la humedad interviene demasiado aquí, y eso hace sentir más frío de lo normal.
Por eso digo, hay que disfrutar de este frío extraño porque tardará muchísimo en que vuelva a repetirse así, y me atrevo a decir que hubo invierno en el infierno.

©Mundo Oskuro 3JC1 XXI
Culiacán, Sinaloa, México
2007