¿Recompensa o agradecimiento?

Estuve leyendo un libro cuyo contenido es una colección de 2 obras de Efrén Rebolledo: Salamandra y Caro Victrix. Me gustó una parte de la novela Salamandra, donde el personaje Eugenio León escribe una reflexión en su caso propio pero generalizado. El texto va como sigue:

Quién sabe por qué, decía entre otros sesudos conceptos, la mujer escatima sus encantos como el avaro sus riquezas.


Lo mismo que el avaro, contempla su tesoro a puerta cerrada y a solas.
La mujer, sobre todo la mujer mexicana, abriga un sentimiento de recelo por el hombre que la distingue con sus atenciones, y solamente después de largo tiempo de prueba, le concede poco a poco lo que debía otorgarle generosamente desde un principio.
No se da cuenta del inmenso error que comete.
Es un pecado contra la misericordia no dar de beber al sediento, y una crueldad ministrarle la bebida gota a gota.
Si un enamorado consigue la reciporcidad de sus sentimientos después de muchos afanes, no la considera como una gracia sino como un galardón. Si es impaciente y arrebata con violencia lo que ha demandado con humildad, se lo apropia por concepto de conquista.
¡Cuánto ganaríamos si fuera de otra guisa!
La belleza y la juventud poseen un valor intrínseco, y su precio no puede alterarse por necios escrúpulos.
Acepte la mujer sin ambajes al hombre a quien ama y no sentirá el despecho de verlo tornar la espalda. Deponga su desconfianza [...]
No sea reacia ni parcimoniosa en conceder sus favores, y en vez de que el hombre los tome como una recompensa o un trofeo, los verá como una dádiva y rebosará de infinito agradecimiento.

©Mundo Oskuro 3JC1 XXI
Culiacán, Sinaloa, México
2007

Trabajo y dedicación