Todos tenemos nuestras líneas a seguir. Muchos lo hacen por conveniencia, tradición, convicción, obligación o ignorancia.
En tiempos recientes, los medios de comunicación junto con muchos empresarios que se anuncian a través de ellos han establecido una campaña de manipulación de masas. En los mensajes publicitarios, políticos e informativos pretenden crear opiniones y críticas dizque propias de los que reciben el mensaje, pero la realidad es que todo lo vertido está encaminado a pensar de cierta manera que los empresarios y medios salgan beneficiados. Dado que yo no veo mucho televisión, leo muy poco el periódico y lo único que escucho de la radio es música, me puedo dar cuenta cuáles son los mecanismos que traman. Disfrazados entre "buenas intenciones" e "impacialidades", de manera subliminal nos van minando de mensajes que provoca distintas reacciones y acciones tremendas, viéndolo a gran escala. Muchos de los fenómenos o problemas que aquejan al país no son tan grandes ni espantosos como nos lo quieren hacer ver.
Por fortuna, las personas ya no se tragan todo por completo, y en eso no escatiman esfuerzos los promotores. Trabajan más y tratan de llegar a la gente.
Me detendré en la "información" de política. En este caso, dados los tiempos electorales, los candidatos a la presidencia de México se han dedicado sólo a insultarse y agredirse, a tratarse como verduleros en un mercado, diciendo quién es mejor, quién se ve más presentable o inspira más confianza. De verdad, la política en México es una cochinada. Ahora más que nunca, los políticos se han olvidado de dirigirse a la gente y fijarse sólo en ellos. Y lo muestra, de manera palpable, la televisión. En este medio, lo emiten como si se tratara de ver quién agarra más teleaudiencia (detesto decir rating) y lo dejan ver como un programa de concursos del tipo Big Brother o La Academia. Por ser un medio que abarca masas, el mensaje llega directo y el contexto real de la política se va distorsionando. Los mismos políticos no se ayudan mucho tampoco por evitar ese punto de vista.
Muchos jóvenes no votarán, y yo soy uno de ellos. Me abstendré porque quienes ganarán son los empresarios y saldrá beneficiado el gabinete del candidato ganador. Me abstendré porque voy a ejercer mi libertad como mexicano, y alejarme de la esclavitud establecida por los partidos políticos. Mi abstención se mantendrá en pie mientras los recursos públicos vayan destinados a campañas y debates políticos, propaganda del gobierno, pagos a los "servicios prestados" por las empresas multimillonarias y que el tercer lugar de los hombres más ricos del mundo sea mexicano.
Esta es mi línea a seguir, y yo insto y animo a todos aquellos jóvenes que sienten dudas sobre las elecciones, que se abstengan, hagan caso omiso del sentimiento de culpabilidad que quiere infundir el títere del IFE.
He dicho.
©Mundo Oskuro 3JC1 XXI
Culiacán, Sinaloa, México
2006

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